Como siempre se despertó antes que ella y se quedó mirándola, durante casi una hora, intentando ajustar su respiración a la de ella. Le dio un beso en la frente. Ella se despertó y lo abrazó. Él le preguntó como estaba y la escuchó, pues su voz era dulce melodía. Le encantaba oirla, saber lo que sentía, lo que le preocupaba, asi había sido siempre, desde que se conocieron.
La levantó de la cama, el tiempo impacable los había envejecido, pero juntos, como siempre. Se dijeron que se querían, y sonrieron.
Atrás quedaron sus años de juventud, sus besos a escondidas, sus cuerpos firmes. Se miraron y se vieron hermosos.
La ayudo a arreglarse y salieron a la calle para desayunar en la cafeteria de la esquina, como todos los días. Andaban juntos de la mano y él agradecia que aquel día ella sobreviera al accidente de tráfico, agradecia cada instante de existencia a su lado.
En la cafetería el dueño les había guardado su mesa, como siempre. Allí estrecharon sus manos y hablaron y rieron como dos adolescentes pese a ser dos ancianos.
Al marcharse el dueño los despidió con una sonrisa, y le dijo a ella lo guapa que estaba.
El camarero nuevo se acercó al dueño.
-Perdone, ¿puedo preguntarle algo?
-Adelante.
-¿Con quién hablaba?
-Es un amigo de la infancia.
-Si, si a él lo veo, ¿pero a quién le decia lo guapa que estaba? Ese hombre venía solo,
-Mira muchacho, ese hombre conoció a la mujer de su vida siendo un niño. Se casaron. Nunca los ví discutir, ni una mala palabra. Lo que se dice una pareja ideal. Juraron estar siempre juntos. Un día ella tuvo un accidente de tráfico y murió. Sin embargo él actúa como si estuviera viva. No piensa dejar que la muerte les haga romper su promesa. Juntos. Como siempre. En verdad es admirable.
El muchacho miró al hombre que se alejaba. Se les veia muy enamorados.
Como siempre