Observo tu foto.Tu sonrisa se clava bien dentro y se acomoda en mí. Juguetea entre sus dedos con mis ansias, como un niño con juguetes nuevos. Luego se queda dormida, sin miedos.
Me asomo al abismo de tus ojos, cómo no sentir vértigo al no divisar el fondo. El retumbar ensordecedor de un mar bravío resuena a lo lejos.
Me encadeno a tu pelo para permanecer preso por siempre. ¿Quién querría escapar de tan divina cárcel?
Te veo llena de vida, discreta, no queriendo reconocer lo grande que eres. Una diosa queriendo ser la flor más simple de la tierra.
Observo tu foto. Y soy feliz. Pues sé que no eres sólo una foto y que en cualquier momento aparecerás y podré abrazarte.
Sólo por esto merece la pena vivir.