Se tuvo que marchar para darte cuenta que te hacia tanta falta.
Que la oyes respirar en el soplo de ese viento que te canta.
El brillo de su mirada se encierra en la nostalgia
y aún vivido se te agarra como algo nuevo al alma.
Pobre tonto.
Buscando en otros lugares todo aquello que tuviste
tu trozo de cielo en tierra
lo que quisiste
la victoria en tu guerra
y sin quererlo perdiste.
la victoria en tu guerra
y sin quererlo perdiste.
Pobre tonto.
Recuerdas su manera de callar
y decir tanto sin palabras
de no fallarte nunca,
de hacerte sonreír cuando venían malas
de ser tu apoyo,
cuando caías y ella te levantaba.
Añoras las discusiones por tonterías
y la reconciliación ardiente.
El abrazo más perfecto que nunca te dieron.
Ante la adversidad apretar los dientes
sabiendo que tu recompensa sería
un simple beso suyo.
Pobre tonto.
Ella te recuerda y no volverá
sabiendo que la esperas.
Por si decide regresar
nunca cierras la puerta.
Pobre tonto.
Desfallecido pensando lo que pudo haber sido
sabiendo lo que es
y sin saber lo que será.
Darte cuenta de la verdad.
Darte cuenta de la verdad.
Se fue para que tuvieras que ver
que ella estaba.