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jueves, 20 de enero de 2011

EL HOMBRE SIN ALMA

Una vez un hombre se dio cuenta que había perdido el alma. No recordaba donde pero sabía que no estaba.
Al no tener alma no se preocupaba, pero era suya, y esperaba hallarla.
La buscó por todos los lugares donde estuvo a lo largo de su vida, pero allí sólo encontró los recuerdos.
Le preguntó a sus conocidos y familia pero ellos lo único que tenían era amistad y lazos familiares.
Se buscó en los bolsillos pero allí no había nada.
Finalmente se rindió.
Un día llamaron a la puerta de su casa y apareció una mujer. Ella lo miraba con sus grandes y expresivos ojos y el pelo negro rozándole los hombros. En las manos llevaba un cofre pequeño de madera, sin adornos.
-Creo que esto es tuyo.
El hombre cogió el cofre y lo abrió. Dentro estaba su alma, callada.
-¿Dónde la encontraste?
-Tú me la diste.
El hombre cerró el cofre y se lo devolvió a la muchacha.
-Quédatela. Quiere estar contigo. Es feliz.
Cerró la puerta y nunca más se vieron.

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