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jueves, 20 de enero de 2011

MOMENTO DE OLVIDAR

Amigos, saquemos el vino.
Dejad en la puerta la tristeza y echad la llave.
¿Quien las necesita? Sus besos calidos quemaban la piel.
Sacad los trajes de gala tejidos con tela de desprecio.
Ellas nos hicieron reir y ser libres pero anclaron nuestra alma a la suya.
¿Y que vale un hombre sin alma?
Celebremos que ya no nos quieren.
Que otro sufrirá ese amor que cada día nos daba ganas de comernos el mundo.
Que no envejeceremos juntos.
Que su saliva no bailará con nuestras lenguas
hasta la extenuación.
Refugiemonos bajo tejados construidos por nuestros miedos y cobardias.
Sí amigos, cerremos la puerta y dejemoslas fuera.
Y ahora, que nadie puede vernos, reconozcamos cuanto las echamos de menos.
Levantemos las copas rotas de nuestro orgullo.
Cortémonos los labios.
Dejemos que brote la sangre que nuestro corazón mueve
y que sigue latiendo por ellas.
Sí amigos, que cada segundo sin ellas parezca una fiesta
y no el funeral que es.

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